Gredos pone a prueba nuestro camino hacia el UTMB Monte Rosa
Como parte de nuestra preparación para el UTMB Monte Rosa, que se disputará el próximo 17 de julio en el Valle de Aosta (Italia), el pasado fin de semana nos desplazamos hasta Arenas de San Pedro (Ávila) para participar en el Campeonato de España de Ultra Trail por Equipos.
La prueba, que transcurre por algunos de los rincones más espectaculares de la Sierra de Gredos, especialmente por la zona de Los Galayos, presentaba un recorrido de 60 kilómetros y cerca de 4.000 metros de desnivel positivo. Un exigente desafío que suponía aproximadamente la mitad de la distancia y desnivel que nos encontraremos en Monte Rosa, convirtiéndose así en un test perfecto para evaluar nuestro estado de forma.
Hasta tierras abulenses nos desplazamos José Álvarez, Javi y quien suscribe estas líneas, acompañados por José Manuel, que competiría en la distancia de maratón.
Un amanecer inolvidable en Gredos
A las cinco de la mañana tomábamos la salida desde Arenas de San Pedro. Los primeros
kilómetros discurrieron por caminos y pistas iluminados únicamente por la luz de nuestros frontales. Poco después nos adentramos en un impresionante bosque de pinos, escenario de
la primera gran subida de la jornada.
La montaña nos tenía preparada una recompensa inesperada. Mientras ascendíamos, pudimos contemplar cómo los primeros rayos de sol iban iluminando progresivamente las cumbres más altas, descendiendo poco a poco por las laderas
hasta alcanzarnos. Uno de esos momentos que hacen que merezca la pena cada esfuerzo.
Casi sin darnos cuenta llegamos a Guisando, donde se encontraba el primer avituallamiento del día.
Rumbo al corazón de Los Galayos
Desde allí comenzaba una larga ascensión de cerca de 10 kilómetros y más de 1.200 metros de desnivel positivo. Senderos estrechos, roca, terreno técnico y muy pocas treguas para las piernas. Un terreno que exige concentración constante y pone a prueba tanto la resistencia muscular como la estabilidad de los tobillos.
Tras superar este exigente tramo alcanzamos el Pico Cernuval, desde donde disfrutamos de unas magníficas vistas del Almanzor, donde todavía podían apreciarse algunos neveros pese a las fechas.
La parada fue breve, tocaba iniciar el descenso hacia Nogal del Barranco para reponer fuerzas antes de afrontar uno de los sectores más emblemáticos y duros de la carrera: la subida al Refugio Victory y posteriormente a La Mira.
La ascensión comienza por una antigua calzada de piedra relativamente cómoda, pero a medida que se gana altura el terreno se vuelve más agreste y técnico. En algunos puntos es necesario ayudarse de las manos para progresar con seguridad entre las rocas.
La Mira, el punto más alto y exigente
Una vez alcanzado el Refugio Victory, apenas hubo tiempo para recuperar el aliento. Por delante nos esperaba probablemente el tramo más duro de toda la carrera.
La subida hasta La Mira, techo del recorrido, presenta pendientes cercanas al 20 % y un terreno que pasa de la roca suelta a grandes bloques de granito que obligan a avanzar con cuidado,
saltando y buscando continuamente la mejor trazada.
El esfuerzo, sin embargo, tiene recompensa. Las vistas desde la cumbre son sencillamente espectaculares y ofrecen una perspectiva privilegiada de buena parte del macizo de Gredos.
Un descenso para gestionar con cabeza
Tras unos instantes para disfrutar del paisaje, comenzamos el descenso. Un descenso largo y exigente, en el que al desgaste acumulado había que sumar las altas temperaturas de la jornada y un terreno irregular cubierto en muchos tramos por vegetación.
Las piernas empezaban a notar el castigo de las horas de esfuerzo, pero aún quedaba trabajo por hacer.
Porque una cosa es que el recorrido sea duro y otra muy distinta que sea imposible. Esa palabra no entra en nuestro diccionario.
Con paciencia, gestionando bien los esfuerzos y manteniendo un ritmo constante, fuimos completando los últimos 12 kilómetros entre senderos y caminos que alternaban continuas subidas y bajadas. Finalmente regresamos a Arenas de San Pedro, el mismo lugar donde todo había comenzado horas antes.
Objetivo cumplido, test superado y sensaciones muy positivas de cara a la gran cita de la
temporada.
La vista puesta en Monte Rosa
Ahora toca recuperar, asimilar el trabajo realizado y seguir acumulando kilómetros durante las próximas semanas.
El camino hacia el UTMB Monte Rosa entra en su fase decisiva y cada entrenamiento, cada carrera y cada experiencia como la vivida en Gredos nos acerca un poco más al objetivo.
Seguimos sumando.
Y ahí queda eso
Samuel








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