Hasta la localidad de Valdelacalzada, cerca de Montijo, se fueron 4 de nuestros guerreros a dejara el pabellón lo mas alto posible y a disfrutar de un bonito día de deporte y naturaleza.
Hay días en los que una carrera es mucho más que kilómetros. Hoy ha sido uno de esos.
La media ha salido simplemente genial. Desde el principio encontré un ritmo cómodo, constante, de esos que te hacen sentir que todo fluye: moviéndome entre 5’35 y 5’40 durante todo el recorrido. Me uní a dos corredores —uno de ellos de Badajoz— y, sin casi darnos cuenta, hicimos equipo. Tiramos juntos, nos marcamos el paso y eso lo cambió todo. Qué importante es coincidir con las personas adecuadas en el momento justo.
Los dos últimos kilómetros se notaron, las piernas ya avisan, el cuerpo recuerda que llevas más de 19 kilómetros encima pero incluso “penando” un poco, el ritmo no cayó y eso, para mí, es una pequeña victoria personal.
Al cruzar la meta, la medalla supo a gloria, primera de mi categoría, siempre hace ilusión, pero eché de menos el clásico regalo en forma de viandas que les dan a los primeros de las categorías pero eso es una anécdota, porque lo importante fue la sensación de disfrutar, la de sentir que todo ha salido como debía.
El recorrido, aunque eran dos vueltas, tenía su encanto ya que no eran dos vueltas exactamente iguales, cambiando el paisaje, rompiendo la monotonía. Y el tiempo acompañó, buena temperatura, sin ese sol traicionero que te vacía poco a poco, por lo tanto día perfecto para correr.
Montse
Hace años nos inscribimos con ilusión a esta carrera, pero aquella edición se suspendió estábamos todavía en tiempos de pandemia y la espinita se quedó ahí. Desde entonces la teníamos en mente, como esas citas pendientes que sabes que algún día retomarás. Y por fin llegó el momento.
El recorrido atraviesa campos de frutales en plena floración y no es una forma de hablar, kilómetros de color, de luz, de primavera abierta. No es la típica media urbana, aquí el paisaje te acompaña y casi te empuja.
Salimos los cuatro, pero desde el primer momento cada uno hizo su propia carrera, sin estrategias compartidas, sin marcar ritmos en grupo. A veces correr juntos es precisamente eso respetar el paso del otro y dejar que cada cual encuentre su día.
Yo crucé la meta en 1h y 54 min, con esa sensación de haber sabido medir y mantener. Rafa entró justo detrás. Durante buena parte del recorrido fue viéndome a lo lejos, manteniendo la referencia, compartiendo la carrera en paralelo aunque cada uno en su esfuerzo.
Montse, por su parte, hizo un carrerón, firme, constante, decidida. Tanto que terminó subiéndose al podio. Verla recoger su medalla fue uno de esos momentos que resumen todo..


No hay comentarios:
Publicar un comentario