Lejano queda ya septiembre cuando iniciaba la recta final hacia mi media maratón número 100, en aquella ocasión, en Valladolid, llevé puesta a modo de homenaje la camiseta oficial del Club de 2010 a 2014. A partir de ahí y a razón de una media maratón por mes he ido pasando por las medias maratones más típicas de mi palmarés (Don Benito, Medellín, Navalmoral, Los Barruecos, Plasencia) y el domingo pasado he alcanzado la número 98 en Madrid en la cual he rendido homenaje a la que fue camiseta oficial de 2014 a 2017.
Y ahí me tenéis en la foto, posando en la mismísima Puerta de Alcalá junto a mis ilustres escuderos, mi hija Mercedes, mi hijo Luis Miguel y mi yerno Javier (inminente fichaje), todos ellos mucho más rápidos que yo, pero que decidieron acompañarme a mi ritmo durante los 21 km.
¿Qué decir de una media maratón en Madrid?, pues que si no la habéis hecho tenéis que hacerla, no se corre todos los días junto a otros 28.000 locos por la Gran vía o la Puerta del Sol. La tarde antes, en una gran feria del corredor, ya te metes en ambiente, duermes regular y amanece el domingo. La carrera es a las 9:15 h, pero desde mucho antes el Metro es invadido por corredores, solo corredores, que abarrotan los pasillos y las escaleras mecánicas, es inevitable que la mente pase a modo corredor.
Llegados a nuestro cajón recibimos con sorpresa el saludo de Ñete y Luisa que también participaban. Cuenta atrás y dos tremendos cañones lanzan confeti al aire, una lluvia blanca y celeste bajo la que corremos los primeros 50 metros. El día es radiante, de manga corta, y una inmensa masa multicolor toma todo el ancho del Paseo de la Castellana, quedan 21 km por delante con sus anécdotas, los saludos típicos con ese "vamos Villanueva!!", muchos principiantes y muchas ambulancias (91 asistencias en carrera, 6 acabaron en el hospital). 1 hora y 56 minutos después del confeti pasábamos con brazos en alto y satisfacción plena bajo el arco de meta, la 98 estaba conseguida.
Luismi.


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